Transparencia
Leemos lo que publica la prensa, aislamos lo que afirma, lo comprobamos contra organismos públicos y publicamos lo que sabemos con su etiqueta. Aquí está el método entero, y lo que cada etiqueta quiere decir y lo que no.
Al menos un hecho concreto de esta noticia coincide con lo que publica una fuente contrastable.Cómo se decide · El hecho que dice su titular, o el que cuenta la noticia, lleva un dato de un organismo o un documento abierto que lo respalda, y ninguno de sus hechos clave queda en disputa. No tiene por qué ser su afirmación clave.
No quiere decir · Que toda la noticia esté comprobada.
7hoyAl menos una afirmación entra en conflicto con evidencia contrastada o las fuentes discrepan.Cómo se decide · Alguna afirmación de la noticia está contradicha o en disputa.
No quiere decir · Que la noticia sea falsa: la noticia enseña cuál y por qué.
1hoyVarios medios cuentan lo mismo, pero ninguna fuente contrastable sostiene las cifras.Cómo se decide · Hay más de un medio y ningún dato oficial ni documento abierto para sus afirmaciones.
No quiere decir · Un juicio sobre los medios: es lo que sabemos hoy.
76hoyLa cobertura o la evidencia han cambiado y la estamos volviendo a comprobar.Cómo se decide · Ha llegado cobertura o evidencia nueva después de la última comprobación.
No quiere decir · Que lo publicado esté mal: es la última lectura válida.
2hoyRedacciones que no se copian entre sí (dos que publican el mismo teletipo cuentan como un solo origen) cuentan el mismo hecho.Cómo se decide · Contamos los orígenes independientes que recogen el mismo hecho, sin buscar un documento.
No quiere decir · Que esté comprobado contra un dato oficial: coincidir no es comprobar.
20hoyDos redacciones dan números distintos del mismo dato, con la misma unidad y periodo.Cómo se decide · Dos coberturas traen cifras distintas para la misma magnitud, unidad y periodo.
No quiere decir · Que sepamos cuál acierta: enseñamos las dos con el medio que las publicó.
0hoyTodo lo que hay detrás sale de un solo origen: un solo artículo, aunque lo repitan varios medios.Cómo se decide · Solo hay un origen independiente en la cobertura y ninguna afirmación respaldada.
No quiere decir · Que sea falso: de momento, la única garantía es quien lo firma.
17hoyHemos comprobado que esa persona o entidad dijo eso.Cómo se decide · Buscamos la declaración en una fuente contrastable y comparamos quién la hizo y cuándo.
No quiere decir · Que lo que dijo sea cierto: se comprueba la atribución, no el contenido.
Un dato de un organismo o un documento que hemos abierto coincide con la afirmación.Cómo se decide · Comparamos la cifra, el periodo y el territorio con la fuente, dentro de la tolerancia declarada.
No quiere decir · Que toda la noticia esté comprobada: se respalda esta afirmación, no las demás.
Lo esencial se sostiene, pero con una condición que cambia el alcance de la cifra.Cómo se decide · La fuente coincide en lo principal y discrepa en una dimensión que cambia el sentido.
No quiere decir · Que la afirmación sea falsa ni que esté completa: hay un matiz que el lector debe ver.
Empezamos por lo que ya es público. Leemos los canales que cada medio publica para ser leído —su RSS o su sitemap de noticias— y de ahí sale una lista de artículos candidatos. Nada se descarga sin comprobar antes qué permite ese medio: descubrir, leer, analizar, almacenar y publicar son cinco permisos distintos, y se comprueban por separado.
Después agrupamos. Varios artículos de medios distintos que cuentan el mismo acontecimiento forman una sola noticia, y ahí es donde se puede comparar: quién lo cuenta, con qué cifra y con qué encuadre. Que dos medios traten el mismo tema no los convierte en la misma noticia, así que el agrupamiento exige coincidir en el acontecimiento y no en la materia.
De cada artículo aislamos las afirmaciones comprobables: las frases que dicen una cifra, una fecha o una magnitud con su periodo y su territorio. Una valoración, una previsión o una frase sin periodo no son comprobables, y se etiquetan como lo que son en vez de someterlas a un veredicto que no les corresponde.
Cada afirmación comprobable se busca en las fuentes que publican ese dato: organismos estadísticos, bancos centrales, organismos internacionales y los informes que publican organismos oficiales. La comparación se hace sobre la misma métrica, el mismo periodo y el mismo territorio; si alguna de esas tres dimensiones no coincide, no es el mismo dato y no se cruza.
El veredicto lo decide una regla escrita, no una impresión. Si no encontramos con qué comprobar una afirmación, lo decimos: «Sin evidencia suficiente» no significa que la afirmación sea falsa, y «Sin evidencia suficiente» y «Contradicha» son dos etiquetas distintas en este periódico.
Solo entonces se publica, y una frase que no pueda apoyarse en un hecho comprobado no llega a la página. Abstenerse es un resultado correcto: preferimos una noticia que dice «esto todavía no lo sabemos» a una que afirma más de lo que puede sostener.
Las síntesis de este periódico las redacta un modelo de lenguaje, sin revisión humana previa a la publicación, y cada noticia lo dice en su propia página. No es una pieza escrita ni revisada por un periodista, y presentarla como tal sería lo contrario de lo que este periódico existe para hacer.
Un modelo de lenguaje interviene en casi todos los pasos: decide si dos artículos cuentan el mismo acontecimiento y si dos frases afirman el mismo dato, reconoce a qué persona o entidad se refiere un nombre, lee cada artículo y propone qué afirma, normaliza periodos y unidades, busca los documentos con los que comprobarlo, lee informes y elige la serie estadística que corresponde, propone un veredicto que una segunda llamada revisa como crítica, describe el encuadre de cada medio, ordena la portada y redacta la síntesis. Lo que el modelo NO decide es el veredicto final: sale de comparar la afirmación con la evidencia mediante cálculos deterministas y una regla de decisión versionada, y una frase redactada que no se apoye en un hecho comprobado se rechaza antes de publicarse.
Queda registro de cada llamada al modelo: qué modelo la sirvió, con qué versión de instrucciones y en qué paso. Ese registro es lo que permite reconstruir después por qué una noticia dice lo que dice, y es también lo que hace que un cambio de modelo sea visible en vez de silencioso.
No prometemos ausencia de sesgo. Toda selección informativa implica decisiones —qué se cubre, qué se agrupa, qué se destaca— y este sistema toma las suyas. Lo que sí ofrecemos es que cada una de esas decisiones se pueda abrir: de la etiqueta al veredicto, del veredicto a la evidencia, y de la evidencia al documento del organismo que la publica.
La evidencia sale de organismos que publican datos y documentos: el Instituto Nacional de Estadística, el Banco de España, el Banco Mundial, las estadísticas laborales del Ministerio de Trabajo, Eurostat, la OCDE, Our World in Data, Open-Meteo para los datos meteorológicos, y los informes que publican organismos oficiales. Cada organismo es autoritativo dentro de su ámbito y no fuera de él: un banco central responde por los tipos de interés, no por las cifras de un incendio.
De cada organismo oficial decimos de quién depende, y siempre con las mismas palabras: poder ejecutivo (un gobierno), poder legislativo (un parlamento), poder judicial (un tribunal), administración electoral, autoridad independiente, banco central, organismo estadístico o agencia técnica (con el gobierno del que cuelgan), organismo internacional, u organismo público para lo que no es ninguno de ellos. Lo enseñamos al lado del organismo. Cuando lo único que respalda una afirmación es un documento del mismo gobierno del que habla la frase, lo decimos así —«según el propio Gobierno de España»—: es su propio dato, no una confirmación independiente.
La prensa es otra cosa. Un artículo periodístico es una cobertura del acontecimiento, no una fuente de verdad por defecto: sirve para descubrir qué pasó, qué se afirma, quién lo dice y en qué se diferencian unos medios de otros. Cuando un medio conoce un hecho de primera mano —una entrevista propia, un documento que obtuvo— eso sí puede sostener una afirmación, correctamente atribuido.
Los derechos se comprueban medio a medio y antes de descargar nada. Que un medio publique un RSS o un sitemap no equivale a una licencia de análisis ni de republicación, así que leemos lo que cada medio declara sobre minería de textos y uso automatizado, y respetamos su reserva. De algunos guardamos solo el titular y el enlace; de otros, cuya licencia lo permite, leemos el cuerpo para extraer lo que afirma. Nunca republicamos un artículo íntegro.
Esa comprobación caduca. Cuando revisamos lo que un medio declara, fechamos la próxima revisión, y si esa fecha vence sin volver a comprobarlo, su cuerpo deja de leerse. No todos los medios que leemos tienen todavía esa fecha puesta, y por eso no la prometemos para todos.
Un dato de un organismo o un documento que hemos abierto dice otra cosa.Cómo se decide · La cifra difiere de la fuente más allá de la tolerancia declarada para ese dato.
No quiere decir · Que el medio mienta: puede haber otra métrica, otro periodo o un error de lectura.
El dato es cierto, pero sin el contexto que lo acompaña se entiende otra cosa.Cómo se decide · La fuente aporta una condición que la afirmación omite y que cambia su significado.
No quiere decir · Que sea falso: falta lo que hace que la cifra se lea bien.
Varias redacciones que no se copian entre sí (dos que publican el mismo teletipo cuentan como un solo origen) recogen el mismo hecho.Cómo se decide · Contamos los orígenes independientes que recogen el mismo hecho, sin buscar un documento.
No quiere decir · Que esté comprobado contra un dato oficial: coincidir no es comprobar.
Los organismos o los documentos que hemos podido abrir no coinciden.Cómo se decide · Dos evidencias contrastables se contradicen y ninguna manda sobre la otra.
No quiere decir · Que alguien mienta: dos fuentes serias pueden medir cosas distintas.
Buscamos evidencia y no encontramos bastante para pronunciarnos.Cómo se decide · Se consultaron las fuentes disponibles y ninguna cubre esta cifra, periodo o territorio.
No quiere decir · Que la afirmación sea falsa: hoy no hay con qué sostenerla ni con qué desmentirla.
Falta decir de qué periodo, de qué territorio o de qué magnitud habla.Cómo se decide · La frase no fija una dimensión imprescindible y no se completa por su cuenta.
No quiere decir · Que sea falsa: sin esos datos no se puede buscar con qué compararla.
Habla del futuro: no hay todavía un dato observado con el que compararla.Cómo se decide · Se reconoce como previsión por su forma y su horizonte, y se deja sin veredicto.
No quiere decir · Que sea falsa o improbable: una previsión no se califica antes de su fecha.
Es una valoración, no un hecho: no se puede comprobar ni desmentir.Cómo se decide · Se clasifica por su forma (juicio, valoración, deseo) y no entra en el circuito de evidencia.
No quiere decir · Que sea irrelevante ni que esté mal: simplemente no se somete a verificación.
Solo una parte de la frase es comprobable; esa parte se evalúa aparte.Cómo se decide · Se separa lo comprobable de lo que no lo es y se evalúa solo lo primero.
No quiere decir · Que el resto sea falso: es que no admite comprobación.
No hay dato ni documento que pueda confirmarla o desmentirla.Cómo se decide · Se clasifica por su forma y no se busca evidencia.
No quiere decir · Que sea falsa: es que no es una afirmación de hechos.
Se recoge como contexto de la noticia, no como un hecho a verificar.Cómo se decide · Se marca como contexto por su papel en la noticia y no entra en el circuito de evidencia.
No quiere decir · Que sea un hecho respaldado ni uno contradicho.
Todavía no nos hemos pronunciado sobre esta afirmación.Cómo se decide · Está en cola o no ha entrado todavía en el circuito de evidencia.
No quiere decir · Que la hayamos investigado y no sepamos: aún no ha pasado por la comprobación.